
Aún hoy me sorprendo pensando en ti como si siguieras aquí. Espero que suene el teléfono en cualquier momento y que seas tú, para ofrecerme un superplan imposible de rechazar o simplemente para saludar.
A veces sonrío al recordarte, cuando me viene a la memoria cualquier aventurilla que viví a tu lado. Otras veces, los mismos recuerdos felices me provocan una amargura insoportable, porque sé que no volverán.
Me arrepiento de mil cosas que no hice, pero no sufras, no me castigo con ello. Sé que tú tampoco me lo echarías en cara...
Pienso en ti cada día. Mil detalles me hacen recordarte, un perro feo al doblar la esquina o una puerta de madera al subir unas escaleras. Una película o unas palabras en una novela.
Recuerdo tu voz. Y deseo cada día que nunca se me olvide... eso no sale en las fotos.
Echo de menos comer con palillos a tu lado, contarte todas las paranoias que rondan esta cabeza de chorlito. Echo de menos tu sonrisa, tus abrazos y la forma en que venías en tu caballo blanco para salvarme.
Me faltas y me duele.
No se donde estarás, ni donde acabare yo, pero sé que en cualquier lugar... estarás conmigo. Porque siempre te llevo, como un tesoro, a buen recaudo en mi corazón.